Se define $R$ como el conjunto de todos los conjuntos que no son miembros de sí mismos:$$R = \{x \mid x \notin x\}$$
Al evaluar el propio objeto $R$ dentro de su condición ($x = R$), se genera la bicondicional:$$R \in R \iff R \notin R$$
Se define $R$ como el conjunto de todos los conjuntos que no son miembros de sí mismos:$$R = \{x \mid x \notin x\}$$
Al evaluar el propio objeto $R$ dentro de su condición ($x = R$), se genera la bicondicional:$$R \in R \iff R \notin R$$
En lógica proposicional, el teorema de Frese se refiere a la siguiente tautología:
$${\displaystyle (P\to (Q\to R))\to ((P\to Q)\to (P\to R))}$$
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| Gottlob Frege |
Frege nació el 8 de noviembre de 1848 en Wismar, una ciudad situada en el norte de Alemania a orillas de una entrada del mar Báltico (asociada históricamente a la región de Pomerania). Sus padres fueron Karl Alexander Frege (1809–1866) y Auguste Bialloblotzky (f. 1878). Alexander Frege era un teólogo de cierto renombre que ejercía como director de una escuela secundaria para niñas en Wismar, centro que dirigía junto a su esposa. Se cree que la madre de Gottlob provenía de una familia no originaria de esa zona, sino probablemente de origen polaco. En la época en que nació Gottlob, Wismar estaba administrada por el estado de Mecklemburgo-Schwerin desde 1803, aunque Suecia aún la reclamaba, habiéndola controlado desde la Paz de Westfalia en 1648 hasta 1803.
Frege creció en Wismar y asistió al Gymnasium local, donde tuvo como profesor a Leo Sachse, quien ejerció una gran influencia sobre el joven estudiante. Fue siguiendo el consejo de Sachse como Frege decidió más adelante continuar sus estudios superiores. En el plano político e ideológico, Frege se sentía orgulloso de vivir en el estado de Mecklemburgo, amaba la casa ducal de Mecklemburgo y creía firmemente en esta forma de gobierno por encima de una elegida democráticamente. La juventud de
Frege coincidió con un periodo de profundos cambios geopolíticos en Europa:
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| Proclamación del Imperio alemán, de Anton von Werner, 1885 |
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| Ernst Abbe |
Todo buen matemático es al menos medio filósofo, y todo buen filósofo es al menos medio matemático.
En 1879, cinco años después de regresar a Jena, publicó su primera obra importante: Begriffsschrift, eine der arithmetischen nachgebildete Formelsprache des reinen Denkens (Conceptografía, un lenguaje formal del pensamiento puro modelado según el de la aritmética). Tal vez sea la mayor contribución individual a la lógica jamás realizada y fue, en cualquier caso, el avance más importante desde Aristóteles.
En esta obra, Frege presentó por primera vez lo que hoy reconoceríamos como un sistema lógico con negación, implicación y cuantificación universal (esencialmente anticipando la idea de las tablas de verdad).
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| Ernst Schröder |
El propio Frege contribuyó a la incomprensión al no distinguir la especificidad de su notación de la sintaxis y semántica lógicas subyacentes. Lo que había creado era un lenguaje formal en el que axiomatizó la lógica cuantificacional de orden superior, derivó teoremas de lógica proposicional, de primer y segundo orden, y definió la relación ancestral, constituyendo un hito indiscutible en la historia del pensamiento moderno
«Dividimos todas las verdades que requieren justificación en dos tipos: aquellas cuya demostración puede darse de manera puramente lógica y aquellas cuya demostración debe fundamentarse en hechos empíricos. ... Ahora bien, al considerar la cuestión de a cuál de estos dos tipos pertenecen los juicios aritméticos, primero tuve que ver hasta dónde se podía llegar en aritmética únicamente mediante inferencias, apoyado solo por las leyes del pensamiento que trascienden todos los particulares. El camino que tomé fue buscar primero reducir el concepto de ordenación en una serie al de consecuencia lógica, para avanzar luego hacia el concepto de número... (Frege 1879: 48)».
Tras codificar la noción de demostración y consecuencia lógica, Frege investigó el concepto de número cardinal y publicó su estrategia filosófica en 1884: Die Grundlagen der Arithmetik (Los fundamentos de la aritmética). A diferencia de la Begriffsschrift, esta obra carece prácticamente de simbolismo formal y se enfrenta de forma directa a las corrientes empiristas y naturalistas contemporáneas. Frege refutó la metodología de buscar fundamentos basándose en referentes materiales, psicológicos o intuiciones kantianas, codificando su célebre Principio de Contexto (nunca buscar el significado de una palabra de forma aislada, sino en el contexto de una proposición). Los números, conjuntos y valores de verdad pasaron a ser considerados objetos lógicos. También publicó el teorema de Frege, el cual demostraría formalmente una década después.
Aunque los Grundlagen se consideran hoy una obra maestra escrita en su apogeo creativo, en su momento apenas recibieron atención, destacando únicamente una reseña notablemente hostil y carente de comprensión por parte de Georg Cantor. Además, Frege fue ignorado por Richad Dedekind, criticado por Cantor y descartado por David Hilbert, mientras que su interacción con Husserl —cuyo psicologismo temprano demolió en una reseña de 1894— provocó una enemistad duradera. La formación filosófica de Frege, apoyada en lecturas puntuales y antologías (como la de Baumann de 1868) y marcada por una focalización extrema, acentuó su aislamiento intelectual.
En este periodo de tiempo, Frege contrajo matrimonio con Margarete Lieseberg (1856 - 1904). La ceremonia se celebró en 1887.
Los Grundlagen exigían una culminación formal. En el proceso de formalización, que requirió incorporar la noción de conjunto de la que inicialmente había prescindido, y tras refinar su semántica filosófica, Frege publicó en 1892 ensayos fundamentales como Über Sinn und Bedeutung (Sobre el sentido y la referencia), donde estableció la distinción entre sentido y referencia a través de ejemplos clásicos como el de las denominaciones del planeta Venus. Dicho planeta era conocido como «la estrella de la tarde» y como «la estrella de la mañana» antes de que se comprendiera que ambos eran Venus. Frege argumenta: «la estrella de la tarde = la estrella de la mañana» no tiene el mismo sentido que «la estrella de la tarde = la estrella de la tarde», por lo que «la estrella de la tarde» no tiene el mismo sentido que «la estrella de la mañana». Sin embargo, «la estrella de la tarde» y «la estrella de la mañana» se refieren al mismo objeto, de modo que la referencia de «la estrella de la tarde» es distinta de su sentido.
En 1893 vio la luz el Volumen 1 de Die Grundgesetze der Arithmetik (Las leyes fundamentales de la aritmética), publicado por Hermann Pohle en Jena bajo la condición de evaluar su acogida comercial. Al igual que con sus obras anteriores, el volumen pasó prácticamente desapercibido (salvo por una reseña de Giuseppe Peano), lo que llevó a Pohle a rechazar la publicación del segundo volumen. Frege sufragó de su propio bolsillo la edición del Volumen 2 diez años más tarde, un volumen marcado por un tono amargo y ataques desusadamente severos contra las teorías de números irracionales de Cantor y Dedekind.
Justo cuando este segundo volumen entraba en imprenta en 1902, Frege recibió una carta de Bertrand Russell fechada el 16 de junio, en la cual le señalaba una contradicción insalvable en su sistema axiomático:
«Estimado colega:
Conozco sus Leyes fundamentales de la aritmética desde hace un año y medio, pero solo ahora he podido encontrar tiempo para el estudio profundo que pretendo dedicar a sus escritos. Me encuentro en pleno acuerdo con usted en todos los puntos principales, especialmente en su rechazo de cualquier elemento psicológico en la lógica y en el valor que atribuye a una notación conceptual para los fundamentos de las matemáticas y de la lógica formal, las cuales, dicho sea de paso, apenas pueden distinguirse. En muchas cuestiones de detalle, encuentro en sus escritos discusiones, distinciones y definiciones que en vano se buscan en otros lógicos. En cuanto a funciones en particular (sección 9 de su Notación conceptual), he sido llevado de forma independiente a las mismas ideas, incluso en el detalle. Solo he encontrado una dificultad en un punto. Usted afirma (pág. 17) que una función también podría constituir el elemento indefinido. Esto es lo que yo solía creer, pero esta postura me parece ahora dudosa debido a la siguiente contradicción: sea $w$ el predicado de ser un predicado que no puede predicarse de sí mismo. ¿Puede $w$ predicarse de sí mismo? De cualquiera de las dos respuestas se sigue su contradictoria. Debemos concluir, por tanto, que $w$ no es un predicado. Del mismo modo, no existe una clase (como un todo) de aquellas clases que, como un todo, no son miembros de sí mismas. De esto concluyo que, en ciertas circunstancias, un conjunto definible no forma un todo (Frege 1980: 130–1)».
Bertrand Russel
A diferencia de Peano, Frege reconoció la paradoja con absoluta integridad intelectual e intentó enmendarla. Tras un nutrido intercambio de cartas entre ambos, Frege modificó uno de sus axiomas y explica en un apéndice del libro que esto se hizo para restaurar la consistencia del sistema. Sin embargo, con este axioma modificado, muchos de los teoremas del Volumen 1 no se sostienen, y Frege debió de ser consciente de ello. Probablemente nunca llegó a darse cuenta de que, incluso con el axioma modificado, el sistema seguía siendo inconsistente, ya que esto solo lo demostró Stanislaw Leśniewski tras la muerte de Frege.
Con el trabajo de toda su vida hecho pedazos, las energías creativas de Frege se marchitaron. Las paradojas fundacionales se convirtieron en una fuente de inmensa estimulación intelectual (como el propio Frege había conjeturado en una carta a Russell) y sus logros pronto fueron superados por el trabajo de Ernst Zermelo y otros. Para cuando el joven Ludwig Wittgenstein fue a visitarle en 1911 para estudiar los fundamentos de las matemáticas, Frege lo remitió a Russell.
Las energías creativas de Frege se debilitaron temporalmente. Si bien es cierto que nunca llegó a publicar el proyectado tercer volumen de Grundgesetze, la depresión que lo azotó obedeció a causas mucho más complejas. Un factor determinante fue el fallecimiento de su esposa, Margarete Lieseberg, en 1904, una pérdida tras la cual Frege pareció ensimismarse aún más en su aislamiento. A este golpe se sumaba el doloroso antecedente de haber perdido a todos sus hijos a edades muy tempranas. Ante esta situación, el matrimonio había adoptado a un niño, Alfred, a quien Frege crio en solitario tras quedar viudo. Alfred creció y se convirtió en ingeniero, aunque su vida se truncó al morir en combate durante la Segunda Guerra Mundial.
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| Adolf Hitler |
Frege se jubiló formalmente de su cátedra en Jena en 1917. Durante el periodo comprendido entre 1904 y su retiro, apenas publicó contribuciones científicas, limitándose a esporádicos y agrios ataques polémicos contra colegas matemáticos como Thomae. En 1912, Bertrand Russell le invitó a intervenir en un congreso de matemáticas en Cambridge, pero la respuesta de Frege declinando la invitación dejó patente su profundo estado de desánimo, muy alejado de la absoluta autoconfianza en su genio que había exhibido en su juventud.
Sin embargo, a partir de 1918 experimentó un resurgimiento intelectual al publicar importantes artículos sobre la naturaleza de los pensamientos en una revista idealista, textos que conservaban la frescura de su obra temprana y reflejaban la disipación parcial de su depresión. En 1923, tras décadas de labor analítica, Frege llegó a la conclusión radical de que el objetivo que había guiado su carrera —fundamentar la aritmética en la lógica— era erróneo. Decidió entonces que la totalidad de las matemáticas debía basarse en la geometría, un giro absoluto respecto a sus posturas previas. Comenzó a trabajar en estas ideas, pero no logró avanzar demasiado ni llegó a publicar nada al respecto antes de su fallecimiento. Gottlob Frege murió el 26 de julio de 1925, a la edad de setenta y siete años.
Para establecer los límites temporales de su existencia, los historiadores recurren a diversas citas y fuentes cruzadas:
El límite inferior: Diofanto cita en sus textos la definición de un número poligonal de la obra de Hipsicles, un matemático y astrónomo que vivió entre el 175 a.C. y el 150 a.C., por lo que su obra debe ser posterior a esa fecha.
El límite superior: Por otro lado, Teón de Alejandría (padre de la famosa matemática Hipatia) citó una de las definiciones de la Arithmetica en el año 364 d.C., lo que sitúa a Diofanto forzosamente antes de ese periodo.
«Esta tumba contiene a Diofanto. ¡Ah, qué maravilla! Y la tumba relata científicamente la medida de su vida. Dios le concedió que fuera un niño durante la sexta parte de su vida; cuando se añadió una doceava parte, sus mejillas se cubrieron de barba; encendió para él la luz del matrimonio después de una séptima parte, y en el quinto año después de su boda le concedió un hijo. ¡Ay, hijo tardío y miserable! Cuando hubo alcanzado la medida de la mitad de la vida de su padre, la fría tumba se lo llevó. Tras consolar su dolor mediante esta ciencia de los números durante cuatro años, llegó al final de su vida.»
La resolución de la ecuación lineal planteada en este poema da como resultado 84. A partir de este desglose, se deduce la siguiente cronología vital (siempre que el relato no sea totalmente ficticio):
Infancia: Hasta los 14 años (\frac{1}{6} de su vida).
Juventud y barba: A los 21 años (tras añadir \frac{1}{12} más).
Matrimonio: A los 26 años (tras un \frac{1}{7} más).
Nacimiento de su hijo: A los 31 años (5 años después de casarse).
Muerte de su hijo: El hijo vivió hasta la mitad de la edad de su padre (42 años) y falleció cuando Diofanto tenía 73 años.
Muerte de Diofanto: Falleció a los 84 años, tras pasar 4 años mitigando el duelo a través de las matemáticas.
La Arithmetica de Diofanto es un compendio que constaba originalmente de 13 libros, de los cuales tradicionalmente se pensaba que solo habían sobrevivido seis a través de la tradición bizantina. No obstante, en 1968 se produjo un hallazgo extraordinario en Irán: un manuscrito árabe que contenía la traducción de los libros IV al VII realizada por el erudito Qusta ibn Luqa (fallecido en 912). Esto amplió de manera significativa el material conocido de esta obra.
Su obra tenía algunas características matemáticas innovadoras:
$ax^2 + bx = c$
$ax^2 = bx + c$
$ax^2 + c = bx$
Durante los primeros siglos de nuestra era, Alejandría fue el centro científico por excelencia de Occidente, albergando decenas de miles de rollos de pergamino. Lamentablemente, la inestabilidad política y los fanatismos religiosos acabaron con gran parte de este saber:
En el 389 d.C., bajo el mandato del emperador Teodosio, se ordenó la destrucción de templos y escritos calificados como «paganos».
En el 642 d.C., el califa Umar ordenó la quema de los manuscritos restantes por considerarlos «superfluos».
La supervivencia de la Arithmetica y de su tratado sobre números poligonales es casi milagrosa. Cuando el matemático Regiomontano redescubrió los manuscritos en Venecia en 1463, y posteriormente cuando Claude Gaspar Bachet de Méziriac publicó su traducción al latín en 1621, la mecha de la matemática moderna volvió a encenderse. Fue precisamente en los márgenes de una edición de la Arithmetica de Diofanto donde Pierre de Fermat escribió su célebre «Último Teorema de Fermat», consolidando para siempre el legado del sabio alejandrino en la historia de la ciencia.